El hospital Domagk, enclave esencial en Bajada Grande

nuevo hospital domagk -j.blanco
La demanda sostenida hace que la media docena de consultorios resulte poco. La recién estrenada guardia constituye un aporte de valor.
Consultorios, enfermería, quirófano de suturas y dependencias de apoyo.
El movimiento de personas es intenso y, sin embargo, como si absorbiera un néctar inasible que flota en el entorno natural, es paciente, relajada, la espera de mamás junto a hijos de distinta edad en la zona de consultorios. En la guardia, que aún huele a recién inaugurada, un ajetreo moderado de pacientes, amenizado por el trato familiar del personal, configura un espacio y unas relaciones que, al menos el rato que a EL DIARIO le llevó recorrer las instalaciones, no podrían ser caracterizadas sino como respetuosas, atentas.
El casco principal del hospital Domagk es testigo de una época de esplendor de Bajada Grande que, con el motor del puerto, hoy en ruinas, y de la cementera, en vías de transformarse en barrio privado, generó un desenvolvimiento económico notable y, de su mano, fortaleció el asentamiento de personas y familias a tal punto que justificó la instalación de una escuela, una comisaría y un establecimiento sanitario. El paraje, donde actualmente viven unos 8.000 ciudadanos, recuerda con nostalgia los tiempos aquellos. Hoy, se ha convertido en una comunidad donde la presencia del adulto mayor es manifiesta. Y, en las consultas, compiten estadísticamente con la visita de los niños en busca de atención. La condición social media queda reflejada en el hecho de que el hospital ya tiene incorporado que, junto a la revisión médica o el estudio, debe proveer casi inevitablemente los medicamentos que el tratamiento imponga.
En el concierto de casitas ajadas por la sucesión de crisis, resalta por nueva y por bien integrada la ampliación donde funciona la enfermería y la guardia, junto a un lugar de descanso para el galeno al que le toque estar al pie del cañón. Se respetó, sin ir más lejos, la idea original que, palabras más, palabras menos, al referirse a la imagen arquitectónica, proponía “mantener las líneas y materiales presentes en el edificio original, integrando lo antiguo con lo nuevo sin producir contraste alguno, por lo cual se decidió continuar con la cubierta de chapa a dos aguas, alternando con sectores de losa alivianada en aquellas áreas donde el proyecto lo demande”.

Viaje. El bioquímico Daniel Parcerisa, a cargo de la dirección hasta que regrese de su licencia la doctora Nora Turi, accedió a recorrer junto a esta Hoja la parte vieja y la nueva, que se compone de una sala de espera, consultorios, enfermería, atención al paciente accidentado, quirófano de suturas y dependencias de apoyo. En efecto, el quirófano de suturas está espacialmente conformado aunque para que funcione está faltando garantizar la presencia, al menos, de un anestesista.
Desde el punto de vista arquitectónico, en ese sector se plantearon dos accesos: uno para público en general y otro para uso exclusivo del paciente accidentado, razón por la cual se ubicó a su lado el estacionamiento para la ambulancia, sólo para carga y descarga del afectado.
Una escalera conduce a la planta alta: desplegada sobre el estacionamiento de ambulancia, se edificaron dependencias de uso exclusivo para médicos de guardia, tales como comedor, cocina, dormitorio y sanitarios. Para completar la propuesta, se ha previsto la ampliación de la instalación eléctrica y sanitaria. Finalmente, se ha adecuado la construcción original para integrarla funcionalmente al conjunto, ordenando el destino y usos de distintos espacios.
Mientras camina, y abre una y otra puerta, presenta y sigue, Parcerisa comenta que “es mucho lo que se ha hecho y muchísimo lo que resta por hacer”. Lo hace con la tranquilidad de que el elogio no está dirigido específicamente a él, sino a alguien temporalmente ausente a quien está reemplazando, aunque destaca que en el marco del reordenamiento general “la disposición de los empleados es la mejor”.
Ante una consulta, explica que “con la parte nueva se hizo el consultorio, el vacunatorio, la atención de la guardia y un pequeño quirófano que podría servir para intervenciones ambulatorias, que está para ser puesto en marcha”.

Servicios. En el ir y venir de consultas, refirió que “tenemos prácticamente todas las especialidades: tres clínicos generalistas, cuatro pediatras, un cardiólogo, un gastroenterólogo, un ginecólogo, obstetra, bioquímicos, cuatro odontólogos”. Citó al pasar que “nos está faltando una mejor organización de la guardia en el sentido de que los médicos no están estables”. Ahí nomás, sin dudar, explica que “a la emergencia la cubrimos sin problemas”. Cada tanto, señala un detalle y caracteriza que la “obra es prolija, está bien hecha”. Pero, una y otra vez, insiste en el “equipo humano” que sostiene la institución. “En cuanto a prevención, hay aquí psicólogos, psicopedagogos, asistentes sociales y médicos dedicados a la atención primaria”, describe Parcerisa, no sin llamar la atención sobre las condiciones sociales generales del entorno y sobre el hecho de que “este era un hospital muy chico, al que la demanda lo sobrepasó ampliamente y de a poco se va buscando dar respuestas”, sostuvo.
“Acá podemos atender la urgencia y, si fuere complicado el cuadro, se deriva al San Martín o San Roque”, explicará el entrevistado, antes de precisar que “el problema no es tal vez de cantidad de especialistas sino la falta de un encuadre legal que los habilite a integrarse a otras especialidades en una labor organizada en equipo”.
En la charla informal, se instala la sensación de que pese a las obras siguen siendo poco los seis consultorios habilitados. La buena noticia es que hay consultas permanentemente, de las 6.30 a las 17, que el hospital está inserto en la comunidad; pero muchas veces profesionales de distintas especialidades deben compartir el mismo espacio a lo largo del día, lo que no es lo conveniente por cuestiones de organización e incluso de seguridad.

Orgánica, ese bien preciado
Para el ministro de Salud, Ángel Giano, “es central recuperar la cultura del primer nivel de atención”, plan en el que se insertan las inversiones realizadas en el hospital Domagk entre otros establecimientos y centros barriales. La idea general es que, desconcentrar el sistema de consultas y fortalecer la prevención, puede evitar aglomeraciones innecesarias en nosocomios como el San Martín o el San Roque pero también generar una referencia sanitaria cercana a los vecinos.
El funcionario comentó en ese sentido que “la aspiración es que los centros de salud trabajen en red, haciendo referencia y contrarreferencia, es decir, que si un centro debe derivar a otro de mayor complejidad, esté al tanto del tratamiento que se resuelva para poder hacer un seguimiento más serio y local de los pacientes”.
Fue entonces cuando planteó que “con la informatización, la telemedicina y el seguro de salud este camino en construcción se va a terminar de consolidar”. También agregó que “en paralelo, hay obras realizadas y en marcha en una enorme constelación de centros de salud de distinta dimensión y complejidad”.
No obstante, ante una consulta, el funcionario reconoció que “existen problemas operativos porque no siempre está completa la cadena de mando” al interior de las instituciones y los departamentos. “En los centros de salud está faltando una orgánica, tal como ocurrió con los hospitales en su momento”, concedió, al explicar que “así se reconocerán y pagarán las funciones de responsabilidad para cada servicio de un modo ajustado a derecho, es decir, por decreto o mejor aún por concurso”. En ese sentido, Giano confió en que “antes de que termine la gestión” este paso pueda ser dado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Powered by WordPress | Designed by: search engine rankings | Thanks to seo services, denver colorado and locksmiths